En 2022, el Ayuntamiento de Barcelona impulsó un reto de innovación urbana para diseñar la loseta del siglo XXI. Un nuevo panot que preservara el valor patrimonial y simbólico del diseño original creado hace más de un siglo y que, al mismo tiempo, ofreciera una solución más sostenible y circular.
La llamada, dirigida al ecosistema innovador —empresas, centros de investigación, universidades, ingenierías, etc.— tenía un objetivo claro: reducir de forma sustancial la huella de carbono del pavimento de Barcelona y aumentar su circularidad, un elemento clave en los espacios públicos por volumen, durabilidad e impacto ambiental.
Las propuestas seleccionadas fueron “El panot del s. XIX. XXI”, “PANOT+” y “R3PANOT”. Las tres comparten una base común:
- El uso de áridos reciclados y cemento con bajas emisiones procedente de escorias siderúrgicas.
- La reducción significativa de emisiones de CO2 en el proceso de fabricación.
- Mejoras ambientales en el espacio público: reducción del ruido, disminución del efecto isla de calor y capacidad de neutralizar gases contaminantes.
- Una concepción circular basada en la reutilización, la durabilidad y el reciclaje total o parcial de los materiales.